Pueblos Indígenas de Perú, Ecuador y Colombia se unen al llamamiento para detener la exploración petrolera en la Amazonia brasileña
June 10, 2025
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Por Lays Ushirobira, Amazonia Communications Manager en Stand.earth
A menos de seis meses de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), Brasil, país anfitrión del evento, sigue señalando su interés por explorar petróleo en el Margen Ecuatorial de la Amazonía. En una manifestación histórica, más de 60 jefes de los pueblos indígenas brasileños Karipuna, Galibi Marworno, Galibi Kali’na y Palikur Arukwayene, que viven en la región, hicieron pública el 28 de mayo una carta en la que exigen la suspensión inmediata del proceso de concesión del bloque FZA-M-59, adjudicado a la petrolera estatal Petrobras, y de todos los demás que se ofrecerán en una subasta prevista para el 17 de junio.
Reunidos en el Consejo de Líderes de los Pueblos Indígenas de Oiapoque (CCPIO, por sus siglas en portugués), los líderes destacaron que no dieron su consentimiento y que no se llevó a cabo ningún proceso de consulta sobre la prospección petrolífera en la región, como exigen el Convenio 169 de la OIT y la Constitución brasileña.
Líderes indígenas de Perú, Ecuador y Colombia, que llevan décadas enfrentándose a los impactos del petróleo en sus territorios, se reunieron con el CCPIO los días 27 y 28 de mayo y reiteraron su demanda de poner fin a la expansión petrolera en la Amazonía. La delegación – integrada por Olivia Bisa (Nación Chapra, Perú), Abigail Gualinga (pueblo Sarayaku, Ecuador) y Juan Carlos Cunda (pueblo Nasa, Colombia) – también subrayó la importancia de respetar los derechos a la autodeterminación y al Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI). La visita de la delegación estuvo acompañada por Stand.earth y Mocicc, con el apoyo de Avaaz y ClimaInfo.

De la izquierda a la derecha: Juan Carlos Cunda (Colombia), Olivia Bisa (Perú) e Abigail Gualinga (Ecuador) | Foto: Lays Ushirobira / Stand.earth
La exploración de petróleo nunca ha traído desarrollo a la Amazonía
La exploración petrolífera cambia de direcciones y operadores, pero el resultado para la Amazonía es siempre el mismo: además de violaciones de los derechos de los Pueblos Indígenas y las comunidades tradicionales e impactos ambientales irreversibles, la actividad no ha hecho más que exacerbar la desigualdad, yendo también en contra de las políticas climáticas.
Olivia Bisa, presidenta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra en Perú, compartió que desde que comenzó la exploración petrolera en el país hace 50 años, se han registrado 1435 derrames en Perú, de los cuales cientos se han producido en territorios indígenas. En ninguno de los casos se ha responsabilizado a las empresas.
“Al principio, vinieron las empresas petroleras para decir que el petróleo iba a traer desarrollo, mejorar la educación, la salud y la economía. Yo les digo: hace 50 años, en mi territorio y en territorio de varias naciones [de Perú], no tenemos agua potable para tomar. La población ya no puede dedicarse a la agricultura, a la pesca, a la caza porque todos están contaminados. Eso que [las empresas petroleras] llaman desarrollo para nosotros significa pobreza extrema”, denunció durante el encuentro.

Olivia Bisa | Foto: Lays Ushirobira / Stand.earth
Para Juan Carlos Cunda, representante del pueblo Nasa, que vive en Putumayo, Colombia, la expansión de la industria petrolera va en contra del derecho de las comunidades indígenas a ser y existir. “Llevamos más de 35 años viviendo en medio de la exploración petrolera. Ha sido una experiencia muy negativa con toda la contaminación que la industria causa en los territorios, especialmente en el agua, la flora y la fauna”, dijo.
Cunda también advirtió de los graves impactos sociales. “Hemos tenido que limitar nuestras prácticas desde los ámbitos espiritual, cultural, desde el ámbito de nuestra cosmovisión. La expansión del petróleo en nuestros territorios va en contravía de los derechos internacionales de los Pueblos Indígenas, porque cuando exigimos el CLPI y defendemos nuestra autodeterminación, se imponen los intereses de las empresas y de los inversores. Cuando reclamamos nuestros derechos, la represión es inmediata”, afirmó.

Juan Carlos Cunda | Foto: Lays Ushirobira / Stand.earth
Resistencia indígena por la vida de la selva y el planeta
La resistencia de los Pueblos Indígenas por la protección de la Amazonía es también por la vida de todos: la selva proporciona servicios ecológicos vitales para el planeta y su destrucción afecta a todo el mundo. En este contexto, la delegación subrayó la importancia de que todos se unan para proteger la Amazonía y a sus defensores.
Abigail Gualinga, representante del pueblo Sarayaku, de Ecuador, creció en plena expansión petrolera en su territorio. Ella cuenta que en 1996, cuando nació, el 60% del territorio fue concesionado a las empresas energéticas argentinas CGC y Petrolera Argentina San Jorge. En 2002, empresas petroleras y las Fuerzas Armadas ecuatorianas entraron sin permiso en el territorio de los Sarayaku. “Nos paralizamos todo el pueblo durante seis meses. Nos tocó ingresar a la selva y hacer campamentos de paz en las playas”, recuerda.
La historia de resistencia de los Sarayaku sentó un precedente mundial para la protección de los derechos indígenas. Tras mucho tiempo defendiendo sin resultados la protección de la selva frente al petróleo en los tribunales nacionales de Ecuador, en 2003 los Sarayaku llevaron su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En 2012, la Corte Interamericana ordenó al Estado ecuatoriano realizar el CLPI antes de iniciar actividades de exploración petrolera en el territorio y, en 2023, ante el incumplimiento de la sentencia por parte del gobierno, reafirmó su decisión.
“Siempre hemos estado en resistencia. También hemos propuesto al gobierno nacional una propuesta que llamamos ‘Kawsak Sacha, selva viva’. La propuesta es que nuestros territorios sean reconocidos como seres vivos, sujetos de derechos, para que no sean explotados por ningún gobierno de turno. Es la única manera de proteger más estos territorios”, afirma Gualinga.

Abigail Gualinga | Foto: Lays Ushirobira / Stand.earth
La Nación Chapra es también un gran ejemplo de resistencia a la industria extractiva. Además de la articulación a nivel territorial y la incidencia en la CIDH, los Chapra han presionado a los bancos que financian la exploración petrolera en la Amazonía.
En Perú, el caso del Lote 64 es una prueba de la inviabilidad económica del petróleo. El gobierno peruano invirtió más de $5.300 millones de dólares para ampliar la capacidad operativa de la Refinería de Talara, de la estatal Petroperú, para producir hasta 95.000 barriles diarios de petróleo refinado. Además de todos los impactos socioambientales, que incluyen al menos 831 derrames entre 1997 y 2003, esto ha generado una enorme deuda que ha obligado al gobierno peruano y a la empresa a seguir produciendo más petróleo, entrando en un ciclo en el que la deuda y la demanda de combustibles fósiles no hacen más que crecer. En mayo de este año, la resistencia de los Chapra junto con otros Pueblos Indígenas y comunidades locales obtuvo una importante victoria: Petroperú no pudo atraer ninguna oferta para desarrollar un yacimiento petrolífero que superpone territorios indígenas.
“Todos hablamos de que el cambio climático es cada vez más caótico, que pronto la Tierra se va a destruir. Pero si no nos unimos para salvarla, ningún político, ni petrolera, ni banco, ni pueblos indígenas – nadie se va a salvar. Cuando la Madre Naturaleza ya no resista más, no nos va a salvar el dinero del empresario petrolero, ni las leyes que ponen nuestros gobiernos”, advirtió Bisa. “Por eso nosotros dijimos una fuerte voz: sí a la vida, no al petróleo.”