5ª Cumbre de Presidentes de la Amazonía fortalece participación indigena pero omite combustibles fósiles
August 22, 2025
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Bogotá, Colombia (22 de agosto de 2025) – En el marco de la V Cumbre de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que reunió hoy a presidentes y autoridades de los 8 países amazónicos, organizaciones de la sociedad civil celebraron la creación del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI) pero señalaron con preocupación la omisión a los combustibles fósiles. Aunque el texto final propone “avanzar hacia una transición energética justa, ordenada y equitativa”, no incluye una propuesta concreta de implementación ni reconoce la urgencia de abandonar los combustibles fósiles.
Desafíos que persisten
Contrario al consenso científico y jurídico sobre la urgencia de detener la expansión de los combustibles fósiles – incluyendo decisiones recientes de tribunales internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Internacional de Justicia –, esta Cumbre concluye sin alusión explícita al tema. Pese a los esfuerzos del gobierno colombiano, que en la reunión anterior de la OTCA en 2023 anunció la suspensión de nuevos contratos de exploración de petróleo, gas y carbón, esta vez Venezuela, Ecuador y Perú se opusieron explícitamente a la transición por fuera de los combustibles fósiles. Brasil, que reclama liderazgo climático en la escena internacional como anfitrión de la COP30 al tiempo que a nivel doméstico impulsa la expansión de la frontera petrolera en la Amazonía, en esta oportunidad se mantuvo “tibio”, sin ejercer presión real para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles pero sin oponerse de manera explícita.
Los pueblos indígenas de la cuenca amazónica, parlamentarios y sociedad civil continúan enfatizando la necesidad de detener la expansión del petróleo y el gas, especialmente en áreas de alta biodiversidad, y exigen crear zonas de exclusión para actividades extractivas con el fin de proteger ecosistemas críticos para el planeta, comenzando por la Amazonía.
La Cumbre de la OTCA debió haber sido un momento clave para anunciar medidas concretas en concordancia con el Acuerdo de París y para generar una plataforma estratégica que alinee prioridades regionales rumbo a la COP30. Contrariamente, preocupa la apertura de nuevas fronteras de exploración de petróleo y gas en varios países de la región, lo que representa una amenaza para los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales, así como para los objetivos climáticos globales. La responsabilidad y la oportunidad de acción ahora recaen en Brasil, y la presión debe ser colectiva, incluyendo a la sociedad civil y los pueblos indígenas, para que la COP30 se convierta en una instancia de avances concretos hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
MAPI, el logro principal
El MAPI establece un esquema de co-gobernanza en el que cada país miembro será representado por un delegado gubernamental y un delegado indígena. Esto garantizará el respeto al derecho a la libre determinación y al ejercicio de la gobernanza indígena, reconociendo su aporte a la protección de la biodiversidad y a la lucha contra el cambio climático.
Expertos de la sociedad civil y representantes indígenas amazónicos ofrecieron las siguientes declaraciones:
Toya Manchineri, coordinador general de la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB):
“Es lamentable que la Cumbre de la OTCA omitiera declarar a la Amazonía como zona libre de explotación de combustibles fósiles. Fue una oportunidad histórica desperdiciada por los presidentes. Los fósiles son los grandes villanos de la crisis climática global, y la Amazonía, ya en situación crítica, no puede ser tratada como una frontera más para proyectos depredadores que violan territorios indígenas, aceleran la deforestación y ponen en riesgo el futuro del planeta. Nuestros territorios son esenciales y están comprobados como las barreras más eficaces frente a la crisis, al actuar como sumideros de carbono vitales para el equilibrio climático. Proteger la Amazonía no es una cuestión ideológica, es una emergencia científica y humanitaria. La exclusión de este punto crucial de la Carta de Bogotá es una omisión y un retroceso en el enfrentamiento de la crisis climática global”.
Diana Chávez, dirigente de Cooperación Internacional de la Nacionalidad Kichwa de Pastaza – PAKKIRU (Ecuador) y miembro de la Asamblea por una Amazonía Libre de Combustibles Fósiles:
“Más de 50 organizaciones exigimos en Bogotá declarar a la Amazonía libre de combustibles fósiles, pero el texto final resultante de esta reunión de la OTCA ignoró el reclamo y omitió mencionar el petróleo y el gas, principales amenazas para la selva y nuestros derechos. En Ecuador, el pueblo votó ‘Sí’ a dejar el crudo en el Yasuní, pero el gobierno no cumple y la expansión avanza. Esa incoherencia se repite en toda la región. La Amazonía no se salva solo frenando la deforestación: en la COP30 los Estados deben asumir compromisos claros para acabar con los combustibles fósiles”.
Juan Bay, presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE):
“Los presidentes amazónicos no están escuchando la voz de los pueblos indígenas que hemos protegido la selva desde tiempos ancestrales. Ignoran que vivimos una crisis climática. El pueblo Waorani dio un paso muy importante al decidir dejar el petróleo bajo tierra en el Yasuní: marcamos un hito global. Pero el Estado ecuatoriano no cumple, y este incumplimiento refleja la falta de voluntad política de los mandatarios para superar la dependencia de los combustibles fósiles. Esto quedó en evidencia en la Declaración de Bogotá de la OTCA”.
Gisela Hurtado, senior Amazonia campaigner, Stand.earth:
“La aprobación del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas, el órgano de co-gobernanza, representa un avance crucial para superar la histórica ausencia de representación y participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas de la Cuenca Amazónica en las instancias de la OTCA. Sin embargo, las autoridades de la región perdieron la oportunidad de liderar sus propias transiciones energéticas. A pesar de los esfuerzos de Colombia, persiste la falta de voluntad política para romper con la lógica colonial del extractivismo. Le corresponde a Brasil, que será sede de la COP30 en noviembre, la responsabilidad de presentar propuestas más ambiciosas para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y para la creación de zonas de exclusión de actividades extractivistas, en consonancia con la demanda unificada de los pueblos indígenas y de la sociedad civil, presentada durante la Cumbre de los Presidentes. El futuro de la Amazonía, de sus pueblos y del planeta depende de las decisiones que tomemos ahora.”
Alex Rafalowicz, director ejecutivo del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles:
“Los presidentes amazónicos desaprovecharon la oportunidad de reconocer que la extracción de petróleo y gas es una de las mayores amenazas para la Amazonía. Ciencia, pueblos indígenas y derecho internacional coinciden en dos requisitos indispensables para salvar la región: reconocer el peligro real de los combustibles fósiles y cooperar entre Estados. Más de 50 organizaciones exigieron declararla libre de fósiles; atender ese llamado hubiera sido un verdadero acto de liderazgo global. La COP30 en Belém debe corregir esta omisión y abrir el camino hacia un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, una herramienta clave para facilitar la cooperación hacia una transición justa que proteja la Amazonía y al mundo”.
Carolina Marçal, coordinadora de Proyectos, Instituto ClimaInfo:
“Aunque la Cumbre de la OTCA trajo avances importantes para la conservación de la Amazonía y la participación de los pueblos indígenas, falló en asumir un compromiso por el fin de los fósiles en el bioma. La conferencia era vista como una plataforma estratégica para alinear prioridades regionales rumbo a la COP30 y se esperaba que la Amazonía fuera declarada una zona de exclusión para la explotación de petróleo y gas como primer paso de un esfuerzo global para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Necesitamos con urgencia un acuerdo global para su eliminación, y nuestra región tiene todas las condiciones para liderar una transición energética justa. Ahora es necesario que los países asuman en la COP30 el compromiso definitivo de acabar con los fósiles”.
Ilan Zugman, director para América Latina y el Caribe, 350.org:
“Es decepcionante que, frente al consenso científico y jurídico, los presidentes de la Amazonía hayan ignorado la urgencia de liberar este bioma del petróleo y el gas. Las medidas contra la deforestación son importantes pero insuficientes. Sin enfrentar a los combustibles fósiles, no hay futuro ni para la selva ni para el clima global. La COP30 puede y debe enviar señales claras para que los gobiernos corrijan esa omisión y asuman compromisos alineados con la ciencia. Será una oportunidad para que los países revisen su posición y avancen hacia compromisos concretos para poner fin a la era fósil y en pos de una transición energética justa”.
Sila Mesquita, Red GTA de Trabajo Amazónico:
“Desde la Red GTA de Trabajo Amazónico creemos que solo una Amazonía libre del petróleo y de las empresas que explotan combustibles fósiles podrá garantizar la justicia climática y una verdadera transición energética. Detener la actividad de estas compañías es el único camino para asegurar la soberanía de los pueblos originarios y tradicionales. La acción depredadora de estas empresas, que invaden territorios sin consultar a las comunidades, causa daños irreversibles: contamina ríos y selvas, destruye modos de vida, aumenta la violencia contra las poblaciones y compromete el futuro de la Amazonía y del planeta”.
Juliana Peña Niño, Gerente del Programa Colombia, NRGI:
“La cumbre de la OTCA dejó en evidencia que las comunidades amazónicas no fueron escuchadas de manera suficiente en la toma de decisiones, pese a que son ellas las que viven día a día las consecuencias de la dependencia petrolera. En Putumayo, en el corazón de la Amazonía colombiana, la producción ya cayó casi a la mitad en la última década, y el mundo demandará menos crudo después de 2030. Aferrarse a los combustibles fósiles sólo traerá más vulnerabilidad y pobreza. Una transición energética justa, construida con las comunidades en el centro, es la única vía para asegurar un futuro sostenible para la Amazonía y sus economías. La responsabilidad económica no recae únicamente en los países amazónicos: debe asumirse de manera colectiva. No es una opción, es una urgencia”.
Osver Polo, Climate Action Network Latinoamérica (CANLA):
“En el marco de esta V Cumbre, la demanda por dejar atrás los combustibles fósiles se hizo más visible y fuerte, impulsada principalmente por las organizaciones indígenas y parlamentarios, que enviaron un mensaje claro de lucha que deberá resonar en noviembre en la COP30. Colombia ha liderado este debate y será decisivo lo que ocurra en el encuentro con Lula, quien promueve la exploración fósil. Sin embargo, la creación del MAPI representa una gran oportunidad: un espacio desde el cual seguir presionando por la transición justa, con el acompañamiento y liderazgo de los pueblos indígenas”.
Ignacio Arróniz Velasco, Asesor Senior de Earth Insight:
“Pese a los esfuerzos de Colombia, varios de sus vecinos continúan negándose a ver la realidad: la extracción de petróleo en la Amazonía no tiene futuro. Se arriesgan así a que sus industrias petroleras caigan pronto por su propio peso, inviables para competir internacionalmente. En cambio, una transición energética valiente en la región protegería del colapso al bioma entero y aseguraría recursos clave como el agua y el aire limpios para sus ciudadanos. Colombia debe continuar liderando con esfuerzos en casa, retirando permanentemente sus bloques petroleros en la Amazonía lo antes posible”.
Karla Maass Wolfenson, Responsable de incidencia Climate Action Network Latinoamérica (CANLA) y coordinadora de incidencia de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas (ASHA):
“La V Cumbre de países amazónicos refleja la complejidad del escenario de coordinación y gobernanza multilateral, en particular la posibilidad de trazar una visión común sobre cómo enfrentar la crisis climática. Para muchos, esta era una oportunidad clave para enviar una señal al mundo y respaldar a los pueblos en la transición hacia economías descarbonizadas, donde los combustibles fósiles no tienen cabida. Brasil en su rol de anfitrión de la COP30, tiene un rol clave y no puede ser tímido ni tibio respecto de la transición energética reconociendo su rol regional y global. Esconderse en las responsabilidad del norte global es inaceptable”
João Pedro Galvão Ramalho, Membro do Comitê Internacional do Fórum Social Pan-Amazônico (FOSPA):
“La V Cumbre de Presidentes de la Amazonía mostró, una vez más, que son los pueblos amazónicos quienes llevan las propuestas más audaces frente a la crisis climática. Desde nuestros territorios afirmamos que la salida no está en más extractivismo, sino en fortalecer modos de vida y saberes ancestrales para construir una Amazonía libre de extractivismo fósil y mineral.”
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